Estrategias: la danza de fórmulas en la política tucumana

Ayer, el gobernador Osvaldo Jaldo habló de política en la coyuntura actual, atendiendo a la realidad, y no es casual que la reunión haya sido ayer, justo cuando comienza el Mundial. Jaldo es un «viejo lobo de mar» y existe en la política una estrategia muy marcada que se tiene en cuenta a la hora de realizar anuncios; muchas veces, anticipar una fórmula es «quemar» al candidato, en este caso al segundo, porque ya se sabía que el primero sería el gobernador Jaldo.

Por eso, aunque se suponía que la fórmula era tal como dijo Jaldo —Osvaldo Jaldo y Miguel Acevedo—, estamos hablando de la candidatura a gobernador y vice. Ayer señalé que no tengo por qué no creerle al gobernador, pero no puedo olvidar que es un estratega político que ha comenzado desde los escalones más bajos. Si hay alguien que quiere proteger la Casa de Gobierno es él; es gobernador y quiere ser candidato. Sin embargo, en la política se utiliza mucho la «estrategia del tero», aquel que canta por un lado pero pone los huevos en otro. Habiéndome criado en una zona suburbana, conozco bien ese comportamiento: el tero canta acá y pone los huevos allá.

El gobernador sabe mucho de política. Ayer habló de la fórmula Jaldo-Acevedo y no dijo más nada, pero su objetivo era, de algún modo, responderle a Acevedo. Este último no estaba muy contento al enterarse de que habían reemplazado a Ana Escobar por Pedro Cruz en el cargo del Partido Justicialista; se le notó en una nota reciente donde afirmó que, aunque apoya la fórmula y al gobierno, muchas veces los modos son distintos.

Aquello fue, de alguna manera, una crítica al modo del gobernador, aunque inmediatamente aclaró que «está bueno que pensemos distinto». Ayer, Jaldo se encargó de resaltar que quien maneja la Legislatura es Miguel Acevedo, pero detrás de ese mensaje tal vez haya otro que pasó desapercibido. Uno, que a veces le busca «el pelo al huevo», podría conjeturar que detrás de ese mensaje le dijo: «Vos manejás la Legislatura, Acevedo, pero no manejás el Partido Justicialista». Es una interpretación muy personal.

Ayer Jaldo marcó la cancha. Estuvo presente la intendenta, la doctora Rossana Chahla, quien hasta ahora no habla de fórmulas ni de candidaturas. Lo ha dicho hasta el hartazgo: no es momento de hablar de candidaturas. Como me decía un colega periodista esta mañana, «falta mucha agua por correr bajo el puente». También se mencionó que las elecciones serían en mayo, pero de aquí a esa fecha pueden pasar muchas cosas.

Recientemente estuve en un asado con radicales y peronistas, todos amigos, donde me hacían bromas llamándome «mileísta» —algo que claramente no soy, pues no tengo partido—. Sin embargo, está latiendo muy por debajo, según información que no puedo revelar, la posibilidad de presentaciones judiciales que impidan la búsqueda de la reelección de Jaldo. Eso sigue latente, porque en la política local no hay un solo «viejo lobo de mar»; mínimamente hay dos.

El exgobernador Juan Manzur es un hombre que viene a la provincia, pero la última vez no se reunió con Jaldo. Se pueden sacar conjeturas: hay una distancia muy grande. Ayer estuvieron casi todos en la reunión, incluso se sumaron figuras como Rolando Alfaro, Rodolfo Caranza y Ernesto Gómez Rossi, de Federico Masso. Entre los ausentes, se puede entender la falta del legislador Hugo Ledesma, de La Bancaria, pero la pregunta es: ¿por qué no fue Gabriel Yedlin?. Yedlin es un hombre de peso fuerte y su ausencia es un mensaje. Manzur estuvo en el interior y no visitó al gobernador, lo cual es casi anormal considerando que fueron compañeros de fórmula.

Creo que ayer Jaldo quiso ordenar la tropa y calmar al vicegobernador, a quien conoce muy bien y quien estaba bastante ofuscado. Estuvieron presentes casi todos, incluidos funcionarios de la doctora Chahla. Ella es una mujer fuerte de la política, pero jamás la he escuchado decir que buscará la reelección en la municipalidad de San Miguel de Tucumán. Lo reafirmo porque se escribe por ahí que ella sería la candidata, pero eso no se sabe todavía. Ni siquiera Jaldo se atrevió a decirlo ayer; solo mencionó la fórmula Jaldo-Acevedo.

Jaldo entiende que es potestad de la doctora determinar su futuro político. Ella sostiene que el presente no es para hablar de elecciones; es más, ayer fue crítica con la realidad nacional, señalando que la Nación no respeta a los municipios ni entrega obras para las provincias. En esa postura crítica coincide con Jaldo, con la diferencia de que el gobernador tiene que ir a sentarse allá, en la Nación. Lo único concreto hasta ahora es la fórmula Jaldo-Acevedo; los que dicen lo contrario, están hablando de más.

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