Si el Gobierno nacional los convoca a una reunión, varios de los gobernadores están dispuestos a concurrir, pero lo harán sin ningún tipo de expectativa. Creen que Javier Milei ya los defraudó demasiadas veces como para retomar el diálogo sobre la base de promesas a futuro.

El gobierno de Javier Milei quedó profundamente impactado por la magnitud de la derrota del domingo y le encargó a Guillermo Francos que convoque a un diálogo a todos los mandatarios provinciales.
El Gobierno enfrenta una necesidad urgente: recuperar la relación con el Congreso. Desde hace dos meses, ambas cámaras legislativas le vienen asestando al oficialismo una seguidilla de derrotas, como las vinculadas con el Presupuesto Universitario, la Emergencia Pediátrica, la Ley de Discapacidad y otros proyectos. Milei no puede siquiera sostener sus vetos. Y para lograr aquel objetivo, necesita del apoyo de los diputados y senadores que se referencian con los mandatarios.
Por eso, busca capear un temporal que, calcula, durará hasta octubre, cuando el Gobierno haga una buena elección nacional.
Hay dos datos que avalan la esperanza de obtener un resultado mejor que el del domingo último: el primero, LLA es el único partido nacional que actúa de manera unificada en todo el país, mientras que el peronismo está fragmentado en distintas expresiones en cada provincia y no hay un líder único que puede apropiarse de un resultado a nivel país; el segundo, los intendentes ya no tendrán tanto interés en mover su aparato como sí lo hicieron el domingo.
Pero los mandatarios provinciales desconfían. Son ellos los que hace meses habían planteado al Poder Ejecutivo la necesidad de mantener una relación fluida que incluyera un canje: ellos seguirían aportando votos en el Congreso para respaldar los proyectos oficiales a cambio de recibir fondos que les corresponden a las provincias.
Y sienten que Milei siempre despreció esa relación, a tal punto que los gobernadores que habitualmente acompañaban al Presidente en el Congreso —Osvaldo Jaldo, Gustavo Valdés y Martín Llaryora, entre otros— tomaron distancia.
Uno de los primeros en levantar el guante fue el gobernador tucumano, quien calificó como «tarde» el llamado de Milei a una mesa federal, tras la derrota en los comicios bonaerenses.
“Más que reuniones, necesitamos hechos concretos: la coparticipación de impuestos, la devolución del incentivo docente, el aporte al transporte y los recursos que por ley corresponden a las provincias”, planteó Jaldo.



