El incendio forestal de gran magnitud que mantiene en vilo a las autoridades de Tucumán y a la comunidad del oeste provincial, originado hace varios días en la zona del Cerro Muñoz, alcanzó sectores ubicados a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en condiciones extremas de altitud, frío y difícil acceso.

El operativo para combatir el fuego involucra a brigadistas, bomberos voluntarios y personal especializado, tanto en tierra como por aire. Tres aeronaves —dos de la Provincia y una del Plan Nacional de Manejo del Fuego, enviada desde Catamarca— realizan constantes lanzamientos de agua, mientras cuadrillas de combate trabajan a pie, a temperaturas bajo cero y con escasa visibilidad nocturna.
“Estos son los momentos en los que hay que estar al lado de toda esa gente que está arriesgando la vida para apagar el fuego a 2.700 metros de altura”, expresó esta mañana el gobernador Osvaldo Jaldo, quien se hizo presente en la zona afectada para supervisar los trabajos. También agradeció al Gobierno nacional por haber respondido con rapidez al pedido de asistencia aérea.
Los principales focos se encuentran en áreas inaccesibles, lo que complica el operativo de contención. Las aeronaves utilizan como fuente de recarga el Dique La Angostura, desde donde cargan y lanzan el agua sobre las zonas críticas.
En tanto, brigadistas permanecen en guardia nocturna instalados en carpas a más de 2.000 metros de altura, vigilando que no se reactiven puntos calientes.
Hasta el momento no se reportaron víctimas ni daños materiales de gravedad, pero las autoridades subrayaron que el riesgo sigue siendo alto. Las condiciones climáticas —con altas temperaturas, pasturas secas y la presencia del viento zonda— podrían dar lugar a nuevos focos, por lo que se mantiene un estado de alerta constante en toda la región montañosa del oeste tucumano.



