El juicio por el crimen de Paulina Lebbos sumó este jueves el testimonio más incómodo

En una nueva jornada del juicio por la muerte de Paulina Lebbos, una voz volvió a ocupar el centro de la escena, no por aportar certezas concluyentes, sino por la persistencia de una versión que, con el paso del tiempo, se mantiene inalterable y sigue generando interrogantes.Se trata del testimonio de Jorge Daniel Ale, amigo de Francisco, el único hermano varón de la víctima. Su relato no es nuevo, pero cada vez que reaparece vuelve a sacudir el expediente. Ale sostiene desde hace años que vio a Paulina con vida el domingo 26 de febrero de 2006, alrededor de las 21, es decir, unas 13 horas antes del momento en que se sitúa su desaparición.

Según su reconstrucción, aquella noche había asistido a un partido de fútbol entre Atlético y San Martín. Al regresar a su casa en motocicleta, acompañado por otro amigo, asegura haber observado a la joven en la zona de las vías que atraviesan la avenida Rivadavia, en Alderetes, a unas tres cuadras de su domicilio.

La escena, relatada una y otra vez a lo largo de distintos procesos judiciales, nunca cambió en sus detalles. Ante cada consulta sobre la certeza de lo que vio, Ale respondió siempre en el mismo sentido: sostiene que era Paulina. Incluso admitió condiciones que podrían afectar la precisión de su percepción —como haber consumido alcohol esa tarde y padecer problemas de visión—, pero eso no modificó su convicción.

Sin embargo, su testimonio fue sistemáticamente descartado por los investigadores y también por el propio padre de la víctima, Alberto Lebbos. A pesar de la controversia que generaron sus dichos, nunca fue acusado de falso testimonio. Así, su relato quedó suspendido en una zona ambigua: sin validación judicial, pero tampoco desmentido de manera formal.

La jornada incluyó además otras declaraciones vinculadas a las instancias iniciales de la investigación. Adrián Toledo, fotógrafo de Criminalística, recordó su intervención en el lugar donde fue hallado el cuerpo. También prestó testimonio Daniel Díaz, ex jefe de Criminalística Norte, aunque ninguno de los dos aportó elementos novedosos al debate.

Por su parte, el médico Benjamín Castro, quien participó en el reconocimiento del cuerpo, ratificó una conclusión clave de la causa: la muerte de Paulina se habría producido al menos diez días antes de que sus restos fueran encontrados.

Así, entre testimonios reiterados y pericias que sostienen las líneas principales de la investigación, el juicio avanza sin despejar del todo las dudas que persisten desde hace casi dos décadas. En ese entramado, la declaración de Ale continúa siendo un punto incómodo: una pieza que no encaja del todo, pero que tampoco desaparece del tablero.

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