Si fuesen dirigentes de un club, a Claudio Tapia y Pablo Toviggino les costaría seguir en funciones mientras duran las investigaciones. Pero la AFA tiene sus anticuerpos. También tiene sus contactos en la Justicia, lo cual ahora armará una competencia de fueros y un largo camino judicial. Incluso mientras dura el derecho a la defensa, hay otras posibles condenas: una es la social, aunque a estos protagonistas no parece importarles demasiado, y la otra podría ser la del rubro específico, la de los propios. El castigo del fútbol, que nadie cree que pueda ocurrir.
Después del sorteo del Mundial en Washington, Tapia viajó a la consagración del Inter Miami. Sucedió a principios de diciembre. Volvió sin la foto con Lionel Messi. El capitán había tomado nota de que las críticas a la AFA estaban rozando tanto a él como a sus compañeros. Es muy difícil, igualmente, que de los jugadores surja una acción contundente como alguna vez ejecutaron los integrantes de la Generación Dorada de básquet, que en 2014 se unieron para desplazar al presidente de la Confederación, Germán Vaccaro.
La relación de los futbolistas con Tapia (no así con Toviggino, increíblemente ajeno al fútbol) es de cordial a muy buena y aquellos no están habituados a pronunciarse más allá del campo de juego. Además, hay una sensación generalizada alrededor de la selección: si no habla el 10, difícilmente lo haga algún otro. En todo caso, pueden mostrarse distantes: menos truco, menos mates. Eso sí, la cuenta que pueden hacer es clara. Con los ingresos que genera que el seleccionado juegue contra rivales menores y en plazas incómodas, algunos dirigentes habrían pasado una vida de lujo. El dinero de la AFA no es público, pero tampoco pertenece a quienes la gobiernan.
Nadie juega en el seleccionado por dinero. Pero los campeones del mundo cobraron el premio del título en Qatar en pesos y en tres cuotas. El aire que envuelve al vigente campeón del mundo está contaminado. Y el próximo partido que reúna a la selección será la Finalissima contra España. En esa atmósfera queda incluida la negociación por la extensión de contrato de Lionel Scaloni, a quien difícilmente le genere indiferencia todo lo que se investiga.



