A pocos días de su partida, Javier Milei se prepara para mantener una nutrida agenda en el Foro Económico Mundial de Davos, donde buscará aprovechar esa vidriera para difundir su imagen como referente de la derecha global y mantener reuniones con líderes de Estado, económicos y de empresas multinacionales.
El Presidente partirá el lunes desde Buenos Aires rumbo a Zúrich, donde hará escala para luego ir hacia Davos. Volverá al país el viernes, sin tener previsto un paso por Estados Unidos, tal y como algunas fuentes habían hecho trascender semanas atrás.
La comitiva estará compuesta por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el canciller Pablo Quirno. Al contrario de otros años, quien se quedará en Casa Rosada será el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Alegan que “tiene que haber alguien de confianza y con poder” mientras parte de la cúpula del Gobierno mantiene las actividades en Suiza.
El punto más álgido del paso de Milei por el influyente foro económico se dará el miércoles a las 11:45 horas de Argentina cuando Milei dé un discurso especial de media hora en un bloque que se titula ¿Cómo podemos cooperar en un mundo más disputado?
El objetivo final para la comitiva argentina, de acuerdo con fuentes de la Casa Rosada, es que la visibilidad de Davos sirva para amplificar la impronta internacional de Milei y marcar el pulso del debate ideológico global, avanzando en la profundización de un rumbo inaugurado en la edición 2024 del foro, tildada puertas adentro como “fundacional” para la proyección internacional del mandatario.
El discurso incluirá una reafirmación de principios como la familia, las tradiciones, el libre comercio y el capitalismo, valores que, según el equipo presidencial, están cuestionados por sectores de izquierda. El texto remitirá a conceptos ya presentes en intervenciones previas: Milei planea exhortar a que “el mundo occidental recupere el sentido común” y renovar su rechazo a la llamada “ideología woke”, postura que en su participación anterior suscitó críticas y protestas del colectivo LGBT.
“Es una forma de posicionarse como el líder global en el que ya se convirtió. El del año pasado generó más controversia, pero eso no lo incomoda a Javier. Cree que la provocación es parte de la batalla cultural”, marca una persona que lo conoce al dedillo.



